¿Cómo se trabaja?

La persona que acude a arteterapia realiza una o varias obras artísticas con distintos materiales como arcilla, pintura, ceras… según sus preferencias. El proceso creativo da lugar a una reflexión entre creador/a y arteterapeuta en torno a la obra y es en ese proceso en el que se van expresando emociones o conflictos.

La persona no necesita tener experiencia previa en arte, ya que la calidad de la obra no es el objetivo de la terapia. No es una clase de arte aunque las sesiones puedan ser gratificantes. Se trabaja en un ambiente seguro y confidencial que respeta los ritmos de la persona. Esta elige qué hacer, cómo, cuánto y cuándo compartir con la terapeuta.

Puede trabajarse individualmente o en grupos, dependiendo de las preferencias y circunstancias personales. El rol de la terapeuta consiste en facilitar los procesos, acompañar, ayudar a interpretar, ofrecer alternativas… La persona que acude a terapia es, en última instancia, la experta en sus propias vivencias.