Reflexiones sobre el confinamiento II

Hace unas semanas pensaba y escribía sobre el cambio de paradigma que nos está tocando vivir en las grandes ciudades, el boom de las actividades online, la realización de talleres  de arteterapia de forma digital,  las dudas y pensamientos que eso me despertaba.

Casi un mes después, he realizado varios encuentros de arteterapia y creatividad online. Encuentros con personas de un grupo que ya estaba formado antes de estas circunstancias, encuentros con personas que se han dado cita por primera vez a través de las redes. En estas actividades, a pesar de perder la oportunidad de ser testigo y compartir el proceso creador con la infinidad de información que del él se deriva, se han dado algunos elementos  y dinámicas que me gustaría mencionar para resaltar el valor que hay tras estas actividades.

Por un lado, estos talleres  han acercado a personas que estábamos lejos. En ellos hemos podido compartir cómo estábamos en este confinamiento desde lugares más singulares y creativos. Hemos continuado vinculando con personas desde espacios donde el arte y la imagen eran el eje vertebral.

En estos encuentros, hablando a través de nuestras imágenes, hemos podido compartir cómo unas personas atravesaban dificultades mientras que otras, incertidumbre o pesadez. Imágenes cómo contenedoras de miedos, anhelos, esperanzas, tristeza, armonía, afectos… Imágenes que nos han permitido mirarnos a través del humor o la belleza, buscar significados, pensarnos, conocernos o reconocernos un poquito más en momentos donde a lo mejor, estábamos más sensibles.

En cuanto al proceso creativo, invisible en los encuentros virtuales, recojo brevemente: “me gusta tener que parar”, “he disfrutado con los materiales” ,“me gusta a donde me han transportado”, “me he atrevido con…”. Agradezco el esfuerzo que hacemos en contarnos el proceso, cómo ha sido aunque no hayamos podido compartirlo como solemos hacerlo en los talleres presenciales.  En palabras muy simples es una especie de: “he hecho todo esto mientras no me veáis y os lo cuento para que me veáis mejor”. Explicaciones detalladas para hacernos comprender. Explicaciones que revelan como el proceso, lo que nos ha pasado al hacer la imagen o lo que nos ha llevado a hacer la imagen, son igualmente relevantes en este tipo de actividad.

Ahora mismo mientras escribo me pregunto, puede ser que el proceso tome mayor relevancia  y más densidad cuando estamos todas juntas en el taller y que en estos encuentros predomine más el aspecto relacional, verbal y la cualidad compartir y contarnos a través de imágenes. No lo sé. Habría que reflexionarlo. Rápidamente me respondo, que no estoy viendo el proceso. Y que desde nuestras casas, espontáneo en 30 minutos, dilatado en varios días y reflexionado, el proceso igualmente tiene un valor y nos da una información específica aunque no lo vea tan evidente.

De forma general en estos encuentros se ha creado un espacio de escucha y apoyo donde acercarnos a otras personas. Ya sea por mi inexperiencia en este formato o por bloqueo en las primeras semanas de confinamiento,  porque trabajamos desde nuestras casas con nuestros materiales  y nuestros tiempos o porque ya existe un vínculo entre las personas que participaban en los grupos, considero que las participantes han sido más espontáneas a la hora de proponer temas y exponer sus apetencias y esa horizontalidad nos hace llegar a algo para mi importante en este tipo de grupos.

Me gusta haber escrito estas palabras. Me hace preguntarme sobre dinámicas y formas de hacer arteterapia. Me motiva a seguir haciendo talleres virtuales y prestarle atención a sus especificidades. Seguiré reflexionando este tipo de actividades yleyendo sobre otras experiencias con la intención de  profundizar en mis conocimientos, cuestionarme y relacionar la teoría con la práctica arte-terapéutica de formas virtuales.

Madrid 27 de Abril.

Sara



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